Ruta de la Olla de San Vicente: Un Paseo Inolvidable
Tras pasar por Cangas de Onís en dirección al Puerto del Pontón , pocos kilómetros después de superar el pueblo de Tornín , encontramos un restaurante y un pequeño aparcamiento a nuestra izquierda. Este será el punto de partida de una de las rutas más hermosas que puedes realizar: la Olla de San Vicente . Si estás alojado en alguna de las Casas Rurales de Llanes, esta es una de las rutas senderistas en Asturias para disfrutar de la naturaleza asturiana

Inicio de la ruta
En primer lugar partimos desde el aparcamiento, comenzamos el recorrido siguiendo siempre la margen derecha del río Dobra . El camino es amplio, bien marcado y prácticamente llano, ideal para disfrutar del paisaje sin riesgo de perderse. Desde los primeros pasos, nos sorprende la variedad de tonos verdes del entorno y las aguas cristalinas del río, que reflejan todos los colores posibles.

A lo Largo del Camino
A medida que avanzamos, el camino se estrecha, convirtiéndose en un sendero de tierra y, en algunos tramos, en la ribera rocosa del río. Aunque la profundidad del agua suele ser baja, por ejemplo encontramos hermosas pozas que invitan al baño, perfectas para refrescarse. Pronto llegamos a la Olla de San Vicente , una espectacular poza de aguas verdes que podemos rodear para admirar desde distintos ángulos.

Segunda parte de la ruta
Sin embargo, en la segunda parte, el sendero se vuelve algo más técnico en esta segunda parte, con tramos que discurren sobre rocas. Por esta razón, es importante prestar atención, especialmente si viajamos con niños pequeños, aunque con precaución no presente grandes dificultades. A pesar de esto, poco después, el camino vuelve a ensancharse, llevándonos a una pradera rodeada de frondosos árboles.
Allí nos espera la recompensa del esfuerzo: una preciosa poza de aguas esmeralda, rodeada de rocas y vegetación. Además, es una pequeña playa fluvial ideal para los más aventureros. Si decides darte un baño en las frías aguas del Parque Nacional de los Picos de Europa , no olvides llevar bañador y chanclas, ya que el suelo es pedregoso.

Regreso al punto de partida
Finalmente, la vuelta se realiza por el mismo camino. Antes de finalizar la ruta, no podemos dejar de admirar el magnífico puente medieval sobre el río Dobra. Por último, cruzamos la carretera para dirigirnos a una antigua casa de piedra que, en su día, fue un molino. Desde allí, subimos al puente colgante sobre el río Sella , donde observamos cómo las aguas del Dobra se unen con las del Sella.
En definitiva, la ruta cubre 5 kilómetros (ida y vuelta), que se recorre en aproximadamente una hora y media . Es un paseo agradable que combina naturaleza, historia y aventura, perfecto para toda la familia.