Hablar de Llanes es hablar del mar. La historia de esta villa asturiana ha estado profundamente ligada durante siglos a la actividad marinera, a la pesca y al comercio marítimo. Hoy, su puerto continúa siendo uno de los lugares más emblemáticos y animados de la localidad, combinando su pasado pesquero con la actividad turística y de ocio.
Una villa históricamente vinculada al mar
Entre los siglos XV y XVIII, Llanes desarrolló una importante actividad relacionada con la pesca de altura y de bajura. Sus marineros faenaban en busca de especies como sardina, merluza, congrio, besugo o caballa, además de participar en actividades relacionadas con la pesca de la ballena, que tuvo relevancia histórica en distintos puertos del Cantábrico.
El comercio marítimo también desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la villa. Entre los productos comercializados se encontraba la sal, imprescindible durante siglos para la conservación del pescado.
Con el paso del tiempo, la actividad del puerto fue evolucionando y, a finales del siglo XIX, Llanes llegó a consolidarse como un reconocido puerto comercial.
La transformación del Puerto de Llanes
La configuración del puerto que conocemos actualmente es fruto de diferentes ampliaciones y reformas realizadas a lo largo de los años.
A comienzos del siglo XX, en torno al año 1900, se construyó un nuevo espigón para mejorar la protección y las condiciones de entrada al puerto.
Décadas después, en 1991, se acometieron nuevas actuaciones de protección mediante escolleras y grandes bloques de hormigón, adaptando progresivamente las instalaciones portuarias a las necesidades de la villa.
Pero una de las transformaciones más conocidas llegaría cuando el artista vasco Agustín Ibarrola convirtió los grandes bloques de hormigón del espigón en una auténtica obra de arte al aire libre: Los Cubos de la Memoria.
Esta intervención artística se ha convertido en uno de los símbolos contemporáneos de Llanes y en una de las imágenes más reconocibles de la localidad.
Los Cubos de la Memoria
Los grandes bloques que protegen el puerto dejaron de ser únicamente una infraestructura marítima para convertirse en un espacio lleno de color.
En ellos, Ibarrola representó diferentes elementos relacionados con la memoria, la naturaleza, el paisaje y la historia de Llanes, utilizando colores y formas que cambian según el lugar desde el que se contemplen.
Pasear por el espigón permite disfrutar, además, de magníficas vistas sobre el mar Cantábrico, la entrada del puerto y buena parte de la costa llanisca.
Descubre más sobre Los Cubos de la Memoria
Del puerto pesquero al puerto deportivo
Aunque Llanes conserva su esencia marinera, el puerto ha sabido adaptarse a las nuevas necesidades de la localidad y al crecimiento del turismo.
Actualmente dispone de instalaciones para embarcaciones deportivas y de recreo, que conviven con la actividad pesquera tradicional.
Esta combinación convierte al puerto en uno de los espacios más característicos de Llanes: barcos pesqueros, pequeñas embarcaciones, terrazas, edificios históricos y visitantes se mezclan diariamente alrededor de sus aguas.
Un paseo imprescindible por el centro de Llanes
Recorrer el entorno del puerto es una de las mejores formas de descubrir

